Falso y silencioso purgatorio. De los ojos insensibles que nos miran, transformando en fuego nuestros dedos.
Tanto blanco fulminando el color de nuestras mentes, con las máquinas hambrientas de almas y corazones.
Interminable cárcel que se rellena de los cuerpos que se ataron al sistema. Y que aún abierta no libera...
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